Aves residentes, estacionales y ocasionales que se pueden ver en el pueblo
La localización del casco urbano de Cabeza del Buey hace que sea un punto interesante para la observación de aves, ya que el núcleo urbano se sitúa entre la sierra del Pedregoso, con su cortados de cuarcita matorral y los olivares al sur, las dehesas y la charca al norte, y la Cabeza de la Almagrera y llanura agroganadera esteparia de la Serena al oeste. Esta combinación de ecosistemas hace que muchas aves residan dentro de la población. Tenemos aves residentes como gorriones, jilgueros, verdecillos, verderones, aviones comunes, mirlos, herrerillos, carboneros, estorninos, tórtolas turcas o los esquivos gavilanes. Estas aves nos acompañan todo el año y dan vida al pueblo con sus cantos y vuelos. Un lugar clave para la observación de estas especies el parque municipal de Cabeza del Buey, que, con su gran extensión, variedad de árboles y fuentes de agua, suponen un lugar ideal para que estas aves vivan y las podemos observar.
A parte de estas especies residentes y fácilmente visibles, tenemos otros vecinos más discretos. Uno de estos vecinos son los búhos reales. Esta gran rapaz suele dejarse ver y oír por las casas de nuestro pueblo debido a la proximidad de la sierra. La densidad de palomas también supone un atractivo para estas aves de la noche. Diciembre, enero y febrero son los meses donde más fácilmente son visibles estas aves, ya que, debido a la larga duración de la noche y su época de celo, se puede observar y escuchar con facilidad al “Gran Duque”. La lechuza, aunque más silenciosa, suele verse sobrevolar el parque especialmente las noches de verano.
Una vez vistos a nuestros vecinos emplumados residentes, os presentaremos a nuestros vecinos que vienen a pasar “temporadas” al pueblo. En los meses de invierno, la presencia de aves es menor que en el periodo estival. En los meses invernales suelen dejarse ver por nuestro pueblo los jilgueros lúganos, currucas capirotadas, algún pinzón común y los sociables petirrojos que bajan del norte de Europa.
Es en la etapa de primavera-verano, al igual que sucede con los emigrantes, cuando el pueblo se llena de habitantes. Las más tempraneras suelen ser las cigüeñas blancas. Estas aves, símbolos de Extremadura, están ausentes en nuestra localidad desde el mes de agosto hasta febrero. Es en este mes cuando vuelven las cigüeñas a sus tradicionales nidos. Al ser un ave que está en auge, se producen verdaderas batallas, con el crotoreo de las cigüeñas, como si de tambores de guerra se tratase, por ocupar los nidos ya construidos años anteriores, ya que es un arduo trabajo la construcción de estas intricadas estructuras. Estos grandes nidos son refugio para otras especies como gorriones y estorninos.
Otro de los vecinos que vienen en marzo son los cernícalos primilla. Estos pequeños halcones llenan de sonido y acrobacias aéreas el casco antiguo de la localidad. Este especie en la década de 2010 sufrió un gran retroceso debido a las obras que se acometieron en la parroquia de la localidad. Se paso de 8 a 1 parejas en cuatro años. En 2020, el ayuntamiento de Cabeza del Buey junto al proyecto Life Zepa Urban, pusieron 16 cajas nidos para esta especie. En cuatro años se ha pasado de 1 a 12 parejas únicamente en la parroquia, extendiéndose la colonia a edificios anexos. Estos gráciles vecinos son una ayuda a los agricultores y ganaderos en el control de plagas de langostas, topillos y ratones, así como de estorninos y gorriones.
En primavera, a los residentes aviones se les unen sus parientes, vencejos, golondrinas comunes y daúricas, para realizar carreras y persecuciones por las calles y cielos de nuestro pueblo. Estas especies son un gran aliado para los vecinos, ya que consumen una gran cantidad de insectos al día.
A esta banda sonora que se da en primavera con los jilgueros, verdecillos, verderones, se le unen los cernícalos, vencejos y golondrinas, pero no es hasta el mes de abril cuando viene el verdadero vocalista y cantante principal de primavera-verano en Cabeza del Buey, no hablamos de otra ave sino del ruiseñor común. Esta ave que pasa el invierno en áfrica es muy fiel a sus lugares de cría, por lo que podemos escuchar cantar en las mismas ubicaciones a los machos cada año. Se pueden escuchar en el parque, la piscina, el paseo hacia el polígono o cerca de Plena inclusión.
Otras especies que pasan por Cabeza del Buey son los papamoscas, mosquiteros musicales y europeos, oropéndolas, zorzales y algún que otro autillo.
Además de estas especies, desde el parque se pueden observar especies que viven en la sierra y van hacia el llano para alimentarse como alimoches, buitres leonados, negros, águilas reales, perdiceras y cigüeñas negras. En invierno también pueden verse pasar grandes grupos de grullas en migración.





























































