Rarezas ornitológicas.

Aves de lugares lejanos en Cabeza del Buey.

Cabeza del Buey es un auténtico santuario ornitológico. En sus campos, dehesas y zonas esteparias se pueden observar cientos de especies de aves, tanto residentes —como la avutarda, el águila real o las gangas— como visitantes invernales o estivales, como la carraca, la grulla común, el alimoche o los chorlitos dorados.

Y, como si fuera poco, la naturaleza a veces nos regala sorpresas increíbles. Algunas aves viajeras se desvían miles de kilómetros de sus rutas migratorias habituales y acaban recalando, por unas horas o unos días, en nuestra localidad. En los últimos años, se han registrado en Cabeza del Buey especies procedentes del norte de Europa, Asia e incluso África, muchas de ellas consideradas rarezas por su lejanía y escasez. Su presencia ha sido documentada por el CREX (Comité de Rarezas de Extremadura), y atrae cada temporada a ornitólogos y aficionados de todo el país, deseosos de contemplarlas.

Algunas de estas especies excepcionales observadas recientemente son:


Avefría sociable (Vanellus gregarius)

🛫 Desde las estepas de Asia Central hasta La Serena, más de 8.000 km de viaje.

La avefría sociable puede parecer, a simple vista, una ave común, pero es una joya muy buscada por los ornitólogos debido a su extrema rareza y origen remoto. Cría en países como Kazajistán o el sur de Rusia, y en invierno migra hacia zonas de África del noreste, Siria, Israel o la India.

Lo extraordinario es que, en muy contadas ocasiones, algunos ejemplares se unen a los bandos de avefría europea —frecuente en nuestra comarca en invierno— desviándose notablemente de su ruta. Esta especie, además, se encuentra en peligro crítico de extinción, lo que hace aún más difícil su avistamiento. Hasta 2013 no se habían registrado más de 50 citas homologadas en toda la península.

En campo, puede pasar desapercibida si no se presta atención, ya que su comportamiento y vuelo son muy similares al de sus primas europeas, a pesar de tener un plumaje distinto.


Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

🌍 Del sur de Rusia al corazón de La Serena.

El aguilucho papialbo es otro de esos visitantes excepcionales. Su área de cría se extiende por el este de Europa y Asia, aunque ha sufrido un gran retroceso debido a la transformación de su hábitat. Durante la invernada, recorre miles de kilómetros hasta África subsahariana o el sur de Asia.

Aunque su presencia en la península es escasa, en ocasiones puntuales algún ejemplar joven se deja ver en nuestras estepas, convirtiéndose en un auténtico acontecimiento para la comunidad ornitológica.


Ibis eremita (Geronticus eremita)

🕊️ Un visitante único, irrepetible e inconfundible.

En los cielos de La Serena apareció recientemente un ibis eremita, una de las aves más amenazadas del planeta. Este ejemplar, liberado en Cádiz en 2020 tras nacer en el zoo de Basilea (Suiza), forma parte de un ambicioso programa de reintroducción en Europa.

De plumaje negro con reflejos metálicos, cabeza y pico rojos y largos penachos en la nuca, el ibis eremita es inconfundible y majestuoso. Se distingue de su pariente más común, el morito, por su mayor tamaño y silueta característica.

Hoy en día quedan unos 700 ejemplares en libertad, con la mayoría de la población en Marruecos. Las antiguas colonias de Siria y Turquía están prácticamente extinguidas, aunque en Europa central hay un rayo de esperanza gracias a los proyectos de conservación.


Un destino imprescindible para el “pajareo”

Cabeza del Buey y su entorno son un auténtico refugio para la biodiversidad y un escenario privilegiado para la observación de aves, desde las más comunes a las más inesperadas. Su valor como enclave ornitológico no deja de crecer, atrayendo a expertos y apasionados de toda España. Aquí, cada estación trae consigo nuevas oportunidades para emocionarse con el vuelo de lo salvaje.

¿Tienes prismáticos? ¿Ganas de asombrarte?
Entonces ya tienes todo lo necesario para descubrir el espectáculo de la naturaleza en Cabeza del Buey.