Conservación del aguilucho cenizo en Cabeza del Buey y La Serena: ciencia y compromiso en defensa de una especie amenazada
El aguilucho cenizo (Circus pygargus) es una rapaz de mediano tamaño, de hábitos migratorios, que encuentra en las llanuras cerealistas del suroeste ibérico uno de sus principales territorios de cría en la Península. Ligado a ecosistemas pseudoesteparios, esta especie se ha adaptado a anidar en campos de cereal de secano, lo que la convierte en una especie fuertemente dependiente del calendario agrícola y vulnerable a las prácticas intensivas del sector.
Una especie en retroceso
Desde hace décadas, las poblaciones de aguilucho cenizo han sufrido un declive sostenido, hasta el punto de ser catalogada como especie en peligro de extinción en España en 2023. Entre las principales causas de esta regresión se encuentran:
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La destrucción directa de nidos durante las labores de cosecha.
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La pérdida de hábitat agrario extensivo y el abandono del mosaico agrario tradicional.
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La intensificación del uso de fitosanitarios, que reduce la disponibilidad de presas.
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El aumento de la depredación por fauna oportunista en entornos alterados.
La Serena y Cabeza del Buey: un refugio clave para la especie
Pese al contexto general negativo, algunas comarcas como La Serena (Badajoz) y el término municipal de Cabeza del Buey siguen albergando poblaciones reproductoras relevantes a nivel nacional e incluso europeo. Se trata de un enclave de gran valor para la especie, gracias a la persistencia de amplias superficies de cultivo extensivo, la escasa urbanización del entorno y el trabajo continuado de conservación.
La campaña de salvamento: una estrategia integral
Desde hace más de 30 años, organizaciones conservacionistas como ANSER desarrollan campañas específicas orientadas a la localización, protección y seguimiento de nidos en colaboración con agricultores locales. Esta campaña incluye:
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Prospección y localización de nidos durante la época de cría (abril-junio), mediante observación sistemática de los adultos.
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Protección física de los nidos con jaulas metálicas que evitan la depredación terrestre.
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Marcaje, anillamiento y seguimiento de pollos y adultos para evaluar el éxito reproductor y las tasas de supervivencia.
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Sensibilización y formación con el entorno rural para fomentar prácticas agrarias compatibles con la biodiversidad.
Resultados y retos
Gracias a estas campañas, se consigue salvar cada año decenas de nidadas, que de otro modo serían destruidas durante la cosecha. Se trata de una medida de conservación activa que ha demostrado ser eficaz, pero que requiere continuidad, apoyo institucional y compromiso local.
La conservación del aguilucho cenizo no solo implica proteger una especie, sino también preservar un modelo de paisaje agrario y de equilibrio ecológico. El aguilucho es un excelente bioindicador del estado de salud de los ecosistemas agrarios: allí donde prospera, también lo hace la biodiversidad ligada al medio agrícola.
¿Por qué es importante conservar al aguilucho cenizo?
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Porque representa el vínculo entre la fauna silvestre y el paisaje agrario tradicional.
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Porque es una especie sombrilla: su conservación beneficia a muchas otras especies esteparias.
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Porque su declive es un síntoma de los problemas ambientales que afectan al mundo rural.
Salvar al aguilucho cenizo es conservar nuestra naturaleza, nuestra cultura agraria y nuestro futuro común.













