Cabeza del Buey y La Serena: un paraíso para las aves
La comarca de La Serena es uno de los tesoros ornitológicos más valiosos de Extremadura, de España… ¡y de Europa! Situada en el noreste de la provincia de Badajoz, justo en el límite con Castilla-La Mancha y Andalucía, esta extensa región atesora una riqueza de hábitats que la convierten en un destino privilegiado para los amantes de las aves.
En el corazón de La Serena se encuentra Cabeza del Buey, un municipio con más de 475 km² de término municipal. Aquí, el paisaje se transforma en un mosaico natural en el que conviven zonas esteparias, sierras cubiertas de matorral mediterráneo, pequeñas dehesas, humedales y entornos urbanos, ofreciendo refugio a cientos de especies de aves.
Casi la totalidad del municipio se encuentra dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “La Serena y Sierras Periféricas”, una figura de protección que reconoce el valor ecológico y la biodiversidad del territorio.
Hábitat estepario: reino de avutardas y sisones
El hábitat más representativo es el estepario o pseudoestepario, formado por campos de cereal, leguminosas, pastos permanentes, barbechos y algún árbol disperso. Este entorno, modelado por siglos de agricultura y ganadería extensiva, es hogar de algunas de las aves más emblemáticas y amenazadas de Europa, como la avutarda (¡el ave voladora más pesada del mundo!), el sisón, las gangas ibéricas y ortegas, el aguilucho cenizo o la canastera.
Uno de los mejores lugares para su observación es la carretera BA-035, conocida popularmente como “Carretera de La Golondrina”, que cruza la estepa de sur a norte. A lo largo de ella, se encuentran numerosas fincas donde se mantiene la agricultura cerealista y la ganadería ovina en extensivo, clave para conservar estos hábitats. Además, esta actividad tradicional contribuye a producir productos tan apreciados como el queso de La Serena.
Sierras y matorral mediterráneo: el reino de las grandes rapaces
Las sierras del Pedregoso, Rinconada y Tiros, con altitudes que van de los 600 a los 1.000 metros, están cubiertas de bosques de matorral mediterráneo y atraviesan el municipio de este a oeste. Estas montañas, formadas por rocas de cuarcita, son refugio de grandes rapaces como el águila real, el águila perdicera, el buitre leonado y el buitre negro. También albergan especies como el alimoche, la cigüeña negra, el búho real, el azor o la collalba negra.
Además, en sus cuevas se esconden más de 70 enclaves de arte rupestre, con pinturas que superan los 5.000 años de antigüedad. En las laderas también se cultiva olivar tradicional, cuyo aceite es otro de los productos estrella de la zona.
Dehesa y paso migratorio: grullas y alzacolas
Aunque menos extensa, la dehesa que rodea Cabeza del Buey es un hábitat crucial, especialmente durante el invierno, cuando llegan las grullas comunes. También se observan en este entorno especies como el milano real, la águila imperial ibérica, la culebrera europea y la tórtola europea. Durante el verano, aparece el alzacola rojizo, un ave escasa en España que encuentra aquí zonas de transición ideales entre dehesa, olivar y pastizal.
Humedales: oasis de vida en la estepa
El río Zújar, el embalse de La Serena (uno de los mayores de Europa) y las numerosas charcas ganaderas dispersas por la estepa conforman un valioso ecosistema de humedal. En ellos habita una rica comunidad de aves acuáticas: Espátula, Martín pescador, Garza real y garza imperial, Martinete, Avetorillo, Archibebe común, Agachadiza común, Cerceta común, Pato cuchara, Ánade friso, flamenco (ocasional), Águila pescadora y Chorlitejo patinegro.
El entorno urbano: aves en el corazón del pueblo
Incluso dentro del casco urbano de Cabeza del Buey es posible disfrutar de la observación de aves. En el casco antiguo, anidan cernícalos primilla y vencejos comunes, mientras que en el parque municipal es frecuente ver aves como el jilguero, verdecillo, petirrojo, carbonero común, curruca capirotada o ruiseñor.
También es posible avistar, aunque con menor frecuencia, especies como el gavilán, la lechuza común y muchas de las grandes rapaces que sobrevuelan el pueblo desde las sierras y dehesas cercanas.
Un lugar para la sorpresa: rarezas y visitantes inesperados
La diversidad de hábitats y la localización estratégica convierten a Cabeza del Buey en una puerta de entrada para aves procedentes de África y Asia, algunas de ellas raras o muy escasas en la península. En los últimos años se han registrado especies tan singulares como: Ibis eremita, Avefría sociable, Halcón de Borní, Corredor sahariano, Aguilucho papialbo, Chorlito carambolo, Vencejo moro, Buitre dorsiblanco y Buitre moteado
La Carretera de La Golondrina: ruta estrella para el pajareo
La carretera BA-035, conocida como “Carretera de La Golondrina”, es uno de los principales ejes para disfrutar de una jornada de “pajareo” en Cabeza del Buey. Esta gran recta atraviesa la penillanura cerealista y conecta el pueblo con el embalse. Desde ella parten numerosos caminos públicos, ideales para hacer rutas a pie, en bici o en coche.
Durante el recorrido es habitual observar especies como: Avutarda, Sisón, Ganga ortega, Aguilucho cenizo, Canastera común, Águila imperial, Carraca europea y Alcaraván común
Las mejores épocas para la observación son la primavera, con espectaculares cortejos de avutardas, sisones o aguiluchos; el otoño, con la llegada de invernantes como la grulla común o la avefría europea; y el invierno, ideal para detectar rapaces como el aguilucho pálido.
Un destino imprescindible para ornitólogos y amantes de la naturaleza
Cabeza del Buey y su entorno son mucho más que un lugar para ver aves: son un ejemplo de cómo la convivencia entre el ser humano y la biodiversidad puede mantenerse viva a través de un uso sostenible del territorio.
Prismáticos, guía de campo y ganas de asombrarse.
Eso es todo lo que se necesita para descubrir el alma alada de La Serena.

Aves urbanas, nuestros vecinos.
Aves residentes, estacionales y ocasionales que se pueden ver en el pueblo